200 Colonienses es una exposición fotográfica realizada por Pierre Catteau.
A través de una galería de más de 200 retratos de personas de 1 a 100 años de edad, de todos los orígenes sociales, retratados en su lugar de trabajo o en su hábitat natural, se consigue generar un mosaico fotográfico único que también funciona de registro etnográfico y sociológico de la población del departamento de Colonia en estos tiempos.
EL ESPESOR DEL PRESENTE
RUTH KAUFMAN
Pierre Catteau es fotógrafo aficionado. Un día sintió la necesidad de fotografiar el lugar en el que vive hace 27 años, a su
manera, yendo y viniendo. ¿Cómo representar Colonia? ¿Por sus paisajes?, ¿por sus casas?, ¿por su gente? De todas las
ideas, se quedó con esta última, pero ¿cómo presentar a una comunidad? Ideó una «muestra», un conjunto que, sin incluir
a todas las personas, las pudiera representar. La edad fue el vector principal: se propuso fotografiar 200 colonienses que
tuvieran entre 1 y 100 años. Siguió también la controvertida división entre hombres y mujeres. Así armó dos hojas de Excel
con 100 cuadraditos libres. En dos años de trabajo paciente, los cuadritos se fueron llenando con rostros y nombres propios; también aromas, sonidos e historias.
¿Qué hacer con estas historias? ¿Grabarlas y transcribirlas? ¿Glosarlas? ¿Resumirlas? La elocuencia de la fotografía, al fin
de cuentas, no es verbal. Cualquier relato que acompañe a las fotos será siempre eso, un añadido. En realidad, no precisan
nada más que la paciencia de ustedes para que, demorándose en la mirada, puedan desenrollar el hilo narrativo que está en
los detalles que rodean a cada retratado.
Pierre Catteau retrató a las personas en interiores ligados a la profesión. Algunos trabajos: tambo, carnicería, taller mecáni-
co, peluquería, siguen vigentes. Otros, como las canteras, la Sudamtex, ciertas tareas manuales del campo, aparecieron en
los relatos que acompañaron el momento de tomar la foto. Aunque prefiere una carpintería artesanal a una industrial, Cat-
teau trató de ser ecuánime. La ligera pero palpable preponderancia de lo artesanal, del oficio libre, de la labor rural obedece
a una ligazón afectiva. La misma intención abarcativa lo mueve respecto de los géneros, las clases sociales, los gustos, los
credos políticos. Buscó ser representativo.
Pierre Catteau trabajó de modo artesanal. En el laboratorio de revelado, iluminadas por una luz roja, sus manos sacaron de
la cubeta cada foto húmeda y la colgaron de una soga en el cuarto oscuro. Así, una y otra vez, hasta obtener estos retratos
en blanco y negro de los y las colonienses elegidos.
Aquí hay doscientas cuarenta y tres personas retratadas en una pose que las congela. No las abarca, pero sí las representa
y les permite integrar el mosaico de una vida en común. Mirándolas a la cara sentimos las múltiples dimensiones del pre-
sente.
Los que tenían un año ya tienen dos o tres. Hay, a cada momento, nuevos nacimientos. También ha ocurrido que algunas
personas que formaban parte de la comunidad en el momento de tomar las fotografías, ahora han muerto. ¿Acaso los muer-
tos no forman parte del presente?
¿Qué imaginan ustedes cuando escuchan la palabra «presente»?
Por un instante, Catteau lo atrapó en su red de 243 fotografías. Y si bien la red no detuvo el transcurrir del tiempo, hizo visi-
ble su espesor.
PIERRE CATTEAU
El autor de estas fotografías nació en las Ardenas, al norte de
Francia en 1957. Formado en una de las más prestigiosa Escuela de
Ingenieros de su país natal, unió su pasión por los viajes a su trabajo
y, junto con su compañera de vida, Chantal Vitry, recorrieron los
cinco continentes.
En 1995 llegó a Colonia para dirigir el proyecto de dragado del Canal
Martín García en Uruguay, esta obra que ha transformado al río en
una hidrovía permitiendo el paso de buques de gran calado.
Desde entonces, Pierre y Chantal no han dejado de pisar estas
costas, trabando amistades hondas y diversas (en una familia,
incluso, ya son considerados auténticos parientes). Catteau nada en
el río y las canteras, anda en bicicleta por los caminos rurales,
participa de las fiestas populares, asiste a los remates, compra en la
feria y conversa con todas las personas.
Actualmente jubilado, vive la mitad del año en París y la otra mitad
en su chacra de Colonia donde produce un exquisito aceite de oliva
orgánico.
Su doble condición de extranjero y coloniense ha forjado la mirada
que hizo posible este proyecto.
AGRADECIMIENTOS
Para presentar Colonia, antes que enfocar la puesta del sol en la rambla o las calles del casco viejo de la ciudad, preferí salir
a pasear y encontrarme con los y las colonienses en cada rincón del departamento.
Fotografiar a más de 240 personas me permitió ilustrar lo que hoy representa la población del departamento de Colonia en
su inmensa diversidad sociocultural.
Todas las tomas están «posadas», pero se hicieron de manera muy simple, en algunos minutos, y sin escenografía
particular: solo el tiempo necesario para capturar una mirada. Los colonienses saben cómo disfrutar del tiempo: nunca
demostraron impaciencia; al contrario, a muchos les gustaron estos minutos frente al objetivo de la cámara y los
prolongaron con una charla informal, compartiendo anécdotas de sus vidas familiares o laborales.
Quiero agradecer muy sinceramente a mis 240 «modelos», demostraron disponibilidad y gentileza: son los testigos del
dulce vivir en el departamento de Colonia.
Agradezco a mi esposa Chantal Vitry por acompañarme y aconsejarme en este proyecto. Agradezco también a mis amigos
colonienses que facilitaron el desarrollo de esta iniciativa: Ruth Kaufman, Diego Bianki, Jorge Carbajal, Diego Speratti y
Alejandro Braslavsky.
Pierre Catteau
Por más información, comprar fotos o apoyar el proyecto contactanos Pierrecatteau1@gmail.com